EVANGELIO DIARIO: TIEMPO ORDINARIO
Del santo Evangelio según San Lucas 5,33-39
4 de septiembre del 2026

Tiempo Ordinario
Beato Juan Pablo I
Evangelio según San Lucas 5,33-39.
En aquel tiempo, los escribas y los fariseos dijeron a Jesús: "Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y hacen oración, lo mismo que los discípulos de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben".
Jesús les contestó: "¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras él está con ellos?
Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar".
Les hizo además esta comparación: "Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se romperá el nuevo, y el pedazo sacado a este no quedará bien en el vestido viejo.
Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no servirán más.
¡A vino nuevo, odres nuevos!
Nadie, después de haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: El añejo es mejor".
Palabra del Señor.
Reflexión:
“...y llegarán a ser una sola carne. Gran misterio éste, que yo relaciono con la unión de Cristo y de la Iglesia.” (Ef 5,31)
Una unión extraña y extraordinaria se realizó cuando “el Verbo se hizo carne” en el seno de la Virgen y “habitó entre nosotros” (Jn 1,14). Así como todos los elegidos son resucitados en Cristo cuando él resucitó, así en él se han celebrado unas bodas: La Iglesia ha sido unida a un Esposo por los lazos del matrimonio cuando el Hombre-Dios recibió en plenitud los dones del Espíritu Santo y cuando toda la divinidad ha venido a habitar en un cuerpo semejante al nuestro... Cristo se hizo hombre por el Espíritu Santo y, “como un esposo que sale de su alcoba” (Sal 18,6) sale del seno de la Virgen que hizo de alcoba nupcial. Pero la Iglesia, renaciendo del agua y del Espíritu se convierte en un solo cuerpo en Cristo, de manera que “son una sola carne” (Mt 19,5), lo que, relacionado con Cristo y la Iglesia “es un gran misterio” (cf Ef, 5,31)
Este matrimonio dura desde la encarnación de Cristo hasta el momento en que Cristo volverá y que todos los ritos de la unión nupcial se habrán cumplido. Entonces, los que están preparados y habrán cumplido las condiciones de esta unión tan sublime, entrarán con él, llenos de reverencia, en la sala de las bodas eternas (Mt 25,10. En espera, la Esposa prometida a Cristo camino hacia su Esposo, guardando fielmente la alianza con él en la fe y la ternura hasta que él vuelva.











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