EVANGELIO DIARIO: TIEMPO ORDINARIO
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- 13 jul
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Del santo Evangelio según san Mateo 20, 20-28
25 de julio del 2026

Tiempo Ordinario
Fiesta, SANTIAGO APÓSTOL
[Beberán mi cáliz.]
Del santo Evangelio según san Mateo 20, 20-28
En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo, junto con ellos, y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?» Ella respondió: «Concédeme que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu Reino». Pero Jesús replicó: «No saben ustedes lo que piden. ¿Podrán beber el cáliz que yo he de beber?» Ellos contestaron: «Sí podemos». Y él les dijo: «Beberán mi cáliz; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; es para quien mi Padre lo tiene reservado». Al oír aquello, los otros diez discípulos se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: «Ya saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. Que no sea así entre ustedes. El que quiera ser grande entre ustedes, que sea el que los sirva, y el que quiera ser primero, que sea su esclavo; así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida por la redención de todos».
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: • Las listas bíblicas de los «Doce» mencionan dos personas con este nombre: Santiago, el hijo de Zebedeo, y Santiago, el hijo de Alfeo (Cfr. Mc 3, 17-18; Mt 10, 2-3), que por lo general se distinguen con los apelativos de el “Mayor” y el “Menor”. Hoy dedicamos nuestra atención al primero… Santiago – juntamente con Pedro y su hermano Juan– pertenece al grupo de los tres discípulos privilegiados que fueron admitidos por Jesús a los momentos importantes de su vida. Él llegó a ocupar una posición destacada en la Iglesia de Jerusalén, por el papel que había desempeñado durante la existencia terrena de Jesús y porque, al inicio de los años 40, cuando llegó el momento del testimonio supremo (Hech 12, 1-2) dio la vida por Cristo… • Una tradición, que se remonta al menos a san Isidoro de Sevilla, habla de una estancia suya en España para evangelizar esa importante región del imperio romano. En cambio, según otra tradición, su cuerpo habría sido en algún momento trasladado a la ciudad de Santiago de Compostela, que se así convirtió en objeto de gran veneración y sigue siendo meta de numerosas peregrinaciones. De esta forma, Santiago el Mayor se nos presenta como ejemplo elocuente de adhesión generosa a Cristo. Él –que al inicio había pedido, a través de su madre, sentarse con su hermano junto al Maestro en su Reino– fue precisamente el primero en beber el cáliz de la pasión y en compartir con los Apóstoles el martirio.
[Sintetizado de: BXVI, Audiencia, 21-VI-2006].











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