EVANGELIO DIARIO: TIEMPO ORDINARIO
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- 22 jun
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Del santo Evangelio según san Mateo 16,13-19
29 de junio del 2026

Tiempo Ordinario
Solemnidad, SAN PEDRO Y SAN PABLO, Apóstoles
Del santo Evangelio según san Mateo 16,13-19
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?”. Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”. Luego les preguntó: “y ustedes ¿quién dicen que soy yo?”. Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo”.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: • Hoy honramos solemnemente a san Pedro y a san Pablo “Apóstoles de Cristo, columnas y fundamento de la ciudad de Dios”, como canta la liturgia. Esta fiesta es muy antigua y ha sido incluida en el santoral romano incluso mucho antes que la de Navidad (s. IV). Su martirio es considerado como la auténtica acta de nacimiento de la Iglesia de Roma. Estos dos Apóstoles dieron su testimonio supremo a poca distancia de tiempo y de espacio uno de otro: primero fue crucificado Pedro y, sucesivamente, fue decapitado Pablo. Su sangre se fundió en un único testimonio de Cristo, de forma que impulsó a san Ireneo obispo de Lyon, a mediados del siglo II, a hablar de la “Iglesia fundada y constituida en Roma por los dos gloriosísimos Apóstoles Pedro y Pablo” (Adversus haereses, III, 3, 2).
• Precisamente por esto, el Obispo de Roma, Sucesor del apóstol Pedro, desempeña un ministerio peculiar al servicio de la unidad doctrinal y pastoral del pueblo de Dios esparcido por todo el mundo. Por eso, incluso hoy en día, el Papa invoca la autoridad de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, cuando –en sus actos oficiales y más solemnes– tiene la intención de referir la Tradición a su fuente: la Palabra de Dios. Como bien lo sabemos, sólo de la escucha fiel de esa Palabra, y dejándonos guiar por su Santo Espíritu, la Iglesia puede alcanzar la perfección en el amor.











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