EVANGELIO DIARIO: TIEMPO ORDINARIO
Evangelio según San Lucas 16,9-15
7 de noviembre del 2026

Evangelio según San Lucas 16,9-15.
Jesús decía a sus discípulos:
"Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que este les falte, ellos los reciban en las moradas eternas.
El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho.
Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿Quién les confiará el verdadero bien?
Y si no son fieles con lo ajeno, ¿Quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?
Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero".
Los fariseos, que eran amigos del dinero, escuchaban todo esto y se burlaban de Jesús.
El les dijo: "Ustedes aparentan rectitud ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones. Porque lo que es estimable a los ojos de los hombres, resulta despreciable para Dios."
Palabra del Señor.
Reflexión:
Centrarse en el amor de los bienes celestiales
“El justo se afianza en su camino y el de manos puras redobla su energía” (Jb 17,9). Considerando al hipócrita, el justo señala que este debe la posesión de los bienes de este mundo a la perversión de su voluntad. En cambio, él, el justo se centra fuertemente en el amor de bienes celestiales, sabiendo que las recompensas eternas no faltarán a los sabios deseos, aunque los corazones falsos y dobles no se vean escatimar ningún bien temporal.
El justo además agrega la fuerza a la pureza de las manos, ya que ante el espectáculo de los pervertidos poseedores de glorias terrestres, él eleva sus buenas obras a la perfección y desprecia los bienes temporales con altura, viéndolos difundidos a profusión entre los malvados. Considera cuánto se deben despreciar los bienes temporales que no se regatean a los perversos. (…)
También el justo estima indigna de él la codicia de bienes que ve profusamente en los malvados y orienta su espíritu hacia la adquisición de bienes celestiales, de los que carecen los reprobados para poder compartir con él.











Comentarios