EVANGELIO DIARIO: TIEMPO ORDINARIO
Del santo Evangelio según san Lucas 14, 1, 7-11
31 de octubre del 2026

[El que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido.]
Del santo Evangelio según san Lucas 14, 1, 7-11
Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Mirando cómo los convidados escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola:
“Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya algún otro invitado más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga a decirte: ‘Déjale el lugar a éste’, y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, el último asiento. Por el contrario, cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que, cuando venga el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate a la cabecera’.
Entonces te verás honrado en presencia de todos los convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido”.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN:
Los primeros puestos nos atraen siempre, porque el éxito –según nuestros criterios– lleva aparejadas muchas ventajas. La propuesta de Jesús no es mera norma de urbanidad ni argucia mañosa para salir de todos modos ganando. Ella es actitud humana y religiosa, que tiene que ver con el «puesto» en el banquete del Reino. Es el Señor quien humilla al soberbio y encumbra al humilde, como cantó María en su «Magníficat» (Cfr. Lc 1, 51-53). Saber vivir ubicados, caminando en verdad y sencillez como auténticos creyentes, es el llamado de Jesús, primero avalado con su ejemplo.











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