EVANGELIO DIARIO: TIEMPO ORDINARIO
Del santo Evangelio según san Lucas 6, 12-19
28 de octubre del 2026

[Eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles.]
Del santo Evangelio según san Lucas 6, 12-19
Fiesta, SANTOS SIMÓN Y JUDAS, Apóstoles
Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor. Al bajar del monte con sus discípulos y sus apóstoles, se detuvo en un llano. Allí se encontraron mucha gente, que había venido tanto de Judea y Jerusalén, como de la costa de Tiro y de Sidón. Habían venido a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN:
El 11 de octubre de 2006, en su Audiencia general, el Papa Benedicto XVI decía: Hoy dedicamos la catequesis a Simón el Cananeo y a Judas Tadeo. Los consideramos juntos, no sólo porque en las listas de los Doce siempre aparecen juntos (Cfr. Mt 10, 4; Mc 3, 18; Lc 6, 15; Hech 1, 13), sino también porque las noticias que se refieren a ellos no son muchas, si exceptuamos el hecho de que el canon del Nuevo Testamento conserva una carta atribuida a Judas Tadeo. A Simón se le llama también «Zelotes», por su ardiente celo por la Ley divina y su pueblo. El sobrenombre de Judas, Tadeo, significa «magnánimo». Sus caracteres tan diferentes son un signo evidente de que Jesús, llama a sus discípulos de estratos muy diversos. Pero todos vivían íntimamente unidos al Maestro. La pregunta de Judas Tadeo en la Última Cena, da lugar a una afirmación importante: la plena manifestación de Jesús está condicionada al amor del discípulo.
Prefacio I o II de los Apóstoles, pp. 531-532 [532-533]











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