EVANGELIO DIARIO: TIEMPO ORDINARIO
Del santo Evangelio según san Juan 10, 11-16
24 de octubre del 2026

[El buen pastor da la vida por sus ovejas.]
Del santo Evangelio según san Juan 10, 11-16
Fiesta SAN RAFAEL GUÍZAR Y VALENCIA, Obispo de Veracruz
(Patrono del Episcopado Mexicano)
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas. Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas; escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: • El evangelio nos presenta la solemne y amable figura de Cristo, el Buen Pastor. Este breve trozo elegido para esta festividad de San Rafael Guízar y Valencia –Obispo de Veracruz y, además, Patrono del Episcopado Mexicano– es sólo una parte del denso y extenso capítulo 10° de San Juan, que solemos meditar, distribuido en los tres ciclos litúrgicos de los Domingos Cuartos del tiempo de Pascua... • Al recordar la trayectoria de este gran pastor, se recalca aquí el contraste entre Jesús y los «mercenarios», que no dudan en sacrificar en favor de sus mezquinos intereses al mismo rebaño. Jesús es, también, la única «Puerta» del redil. El que no entra por ella es un ladrón y un asaltante, y las ovejas no lo escucharán. Quienes, en cambio, entren por esta puerta se salvarán y encontrarán pastos abundantes… • Esta imagen del Buen Pastor evoca, con gran naturalidad, el texto de la primera lectura [Is 61, 1-3], mismo que la liturgia de la Iglesia usa en la Misa Crismal, al conmemorar gozosamente el don del sacerdocio de los ministros en torno a su Obispo. Este pasaje del profeta Isaías –citado con ciertas modificaciones por Cristo, al inicio de su vida pública, en la sinagoga de Nazaret (Cfr. Lc 4, 18)– ofrece grandes posibilidades de reflexión en torno a alguien que tanto se esforzó por asemejarse a su Señor y Maestro.











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