EVANGELIO DIARIO: TIEMPO ORDINARIO
Del santo Evangelio según san Mateo 9, 9-13
21 de septiembre del 2026

Tiempo Ordinario
Fiesta, SAN MATEO, Apóstol y Evangelista
[Sígueme. Él se levantó y lo siguió.]
Del santo Evangelio según san Mateo 9, 9-13
En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él se levantó y lo siguió. Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: «¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?» Jesús los oyó y les dijo: “No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN:
• La acusación de los puritanos de que Jesús andaba con gente de mala fama, se confirma al llamar Él a su compañía, como un apóstol más, a Mateo. Mateo, originalmente Levy (Cfr. Mc 2, 14 y Lc 5, 27), era un hombre de una cierta cultura, publicano y recaudador de impuestos en Cafarnaúm. Después de la resurrección– y en base a unas primeras redacciones ya existentes– escribió en arameo una amplia síntesis de las «palabras» y de los «hechos» de Jesús, poniendo de relieve su «mesianidad» y la posición de la naciente Iglesia ante la Ley y el culto de la Antigua Alianza. El Evangelio de Mateo –tal y como lo poseemos en griego ahora– ha experimentado el influjo de Marcos y de Lucas, aun conservando su muy particular fisonomía.
• El Evangelio de Mateo es, por eso, el Evangelio del «Reino de Dios» y del “cumplimiento”, en Cristo, de la Antigua Alianza. Es el Evangelio de las del Sermón de la Montaña, de las Bienaventuranzas, de las parábolas del Reino y del juicio universal. Es el Evangelio del «misterio de la Iglesia», fundada sobre la roca que es Pedro. En él se anuncia una religión esencial, no reducida a una práctica meramente ritualista, ajena al compromiso de la vida, sino expresada en el amor a Dios y al hermano. No sabemos, por desgracia, nada históricamente cierto acerca de su apostolado, ni de las circunstancias de su muerte o de su martirio.











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