EVANGELIO DIARIO: TIEMPO ORDINARIO
Del santo Evangelio según san Lucas 7, 1-10
14 de septiembre del 2026

Tiempo Ordinario
[Ni en Israel he hallado una fe tan grande.]
Del santo Evangelio según san Lucas 7, 1-10
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar a la gente, entró en Cafarnaúm. Había allí un oficial romano, que tenía enfermo y a punto de morir a un criado muy querido. Cuando le dijeron que Jesús estaba en la ciudad, le envió a algunos de los ancianos de los judíos para rogarle que viniera a curar a su criado. Ellos, al acercarse a Jesús, le rogaban encarecidamente, diciendo: “Merece que le concedas ese favor, pues quiere a nuestro pueblo y hasta nos ha construido una sinagoga”. Jesús se puso en marcha con ellos. Cuando ya estaba cerca de la casa, el oficial romano envió unos amigos a decirle: “Señor, no te molestes, porque yo no soy digno de que tú entres en mi casa; por eso ni siquiera me atreví a ir personalmente a verte. Basta con que digas una sola palabra y mi criado quedará sano. Porque yo, aunque soy un subalterno, tengo soldados bajo mis órdenes y le digo a uno: ‘¡Ve!’, y va; a otro: ‘¡Ven!’, y viene; y a mi criado: ‘¡Haz esto!’, y lo hace”. Al oír esto, Jesús quedó lleno de admiración, y volviéndose hacia la gente que lo seguía, dijo: «Yo les aseguro que ni en Israel he hallado una fe tan grande». Los enviados regresaron a la casa y encontraron al criado perfectamente sano.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: En san Mateo se nos dice que el centurión romano vino a entrevistarse personalmente con Jesús para pedir la salud de su criado (Cfr. Mt 8, 5-13). En san Lucas, en cambio, él se vale de unos intermediarios que, además de recomendarlo como excepcional benefactor –no obstante ser extranjero– solicitan a su favor y de buen grado la intervención del Señor. La intención del relato es la de resaltar una fe que Jesús dice no haber encontrado en todo Israel. Para este hombre Jesús debe ser un profeta, cuya palabra, incluso a distancia, puede ser tan eficaz como la de Dios mismo.











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