EVANGELIO DIARIO: FERIA DE PASCUA
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- 19 may
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Del santo Evangelio según san Marcos 10, 32-45
27 de mayo del 2026

FERIA DE PASCUA o SAN AGUSTÍN DE CANTERBURY, Obispo
Del santo Evangelio según san Marcos 10, 32-45
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban camino de Jerusalén y Jesús se les iba adelantando. Los discípulos estaban sorprendidos y la gente que lo seguía tenía miedo. Él se llevó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: “Ya ven que nos estamos dirigiendo a Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; van a condenarlo a muerte y a entregarlo a los paganos; se van a burlar de él, van a escupirlo, a azotarlo y a matarlo; pero al tercer día resucitará”.
Entonces se acercaron a Jesús, Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte”. Él les dijo: “¿Qué es lo que desean?” Le respondieron: “Concede que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria”. Jesús les replicó: “No saben lo que piden. ¿Podrán pasar la prueba que yo voy a pasar y recibir el bautismo con que seré bautizado?” Le respondieron: “Sí podemos”. Y Jesús les dijo: “Ciertamente pasarán la prueba que yo voy a pasar y recibirán el bautismo con que yo seré bautizado; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; eso es para quienes está reservado”.
Cuando los otros diez apóstoles oyeron esto, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús reunió entonces a los Doce y les dijo: “Ya saben que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario: el que quiera ser grande entre ustedes que sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos, así como el Hijo del hombre, que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y a dar su vida por la redención de todos”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: En este evangelio nos encontramos con tres partes estrechamente conectadas, incluso por el contraste entre la actitud de Jesús y la de sus discípulos. En él se anuncia por tercera vez su futura pasión, muerte y resurrección en Jerusalén, la ciudad que «mata a los profetas» y hacia la que se encamina resueltamente (Cfr. Mt 23, 37; Lc 13, 34). Jesús aprovecha entonces la ocasión para instruirlos sobre el ejercicio de la autoridad. En la Iglesia no puede haber “ministerio” auténtico que no sea «servicio». Siguiendo su ejemplo, todos hemos de hacer nuestra semejante enseñanza.











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