EVANGELIO DIARIO: FERIA DE CUARESMA
- Admin
- 11 mar
- 2 min de lectura
Del santo Evangelio según san Juan 5, 1-16
17 de marzo del 2026

Era un día de fiesta para los judíos, cuando Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, una piscina llamada Betesdá, en hebreo, con cinco pórticos, bajo los cuales yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos. Entre ellos estaba un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Al verlo ahí tendido y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo en tal estado, Jesús le dijo: “¿Quieres curarte?” Le respondió el enfermo: “Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua. Cuando logro llegar, ya otro ha bajado antes que yo”. Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla y anda”. Al momento el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.
Aquel día era sábado. Por eso los judíos le dijeron al que había sido curado: “No te es lícito cargar tu camilla”. Pero él contestó: “El que me curó me dijo: ‘Toma tu camilla y anda’”. Ellos le preguntaron: “¿Quién es el que te dijo: ‘Toma tu camilla y anda’?” Pero el que había sido curado no lo sabía, porque Jesús había desaparecido entre la muchedumbre. Más tarde lo encontró Jesús en el templo y le dijo: “Mira, ya quedaste sano. No peques más, no sea que te vaya a suceder algo peor. Aquel hombre fue y les contó a los judíos que el que lo había curado era Jesús. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: A lo largo del Antiguo Testamento el agua ha venido siendo considerada como señal de la bendición de Dios (Cfr. Sal 45). Igualmente, a lo largo del Nuevo Testamento el agua es vida, resurrección y anuncio del bautismo en el Espíritu Santo (Cfr. Jn 3, 5; 7, 38-39). Esa «agua viva» es, en definitiva, Jesús mismo (Cfr. Jn 3, 5), como lo vemos hoy en el milagro del paralítico «que no contaba con nadie». Esa prodigiosa agua es don de Dios –unido necesariamente al conocimiento de Jesús– porque Él es el regalo insuperable que el Padre nos ofrece, para que el mundo tenga vida.











Comentarios