Quiero conocer al Espíritu Santo
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- hace 4 días
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Aprende de mano de la Iglesia Católica todo sobre la Tercer Persona de la Trinidad.

Un laico católico puede profundizar en el conocimiento del Espíritu Santo comenzando por el Catecismo de la Iglesia Católica (nn. 683-747), que explica su divinidad como tercera Persona de la Trinidad y su acción en la Iglesia, despertando la fe, manifestando a Cristo y uniendo a los fieles en un solo Cuerpo mediante los sacramentos. Este documento oficial detalla cómo el Espíritu Santo actúa como alma de la Iglesia, vivificándola, santificándola y enviándola en misión, especialmente a través de la Eucaristía y Pentecostés renovado en cada celebración litúrgica. Además, la Lumen Gentium del Concilio Vaticano II resalta su presencia en los laicos, otorgándoles carismas para edificar la Iglesia y dar testimonio en el mundo.
Para conocer su acción entre los miembros de la Iglesia, el laico debe meditar la Dominum et Vivificantem de San Juan Pablo II, que describe al Espíritu como principio de comunión y amor, reconciliando a los fieles con Dios y entre sí, combatiendo el pecado y fomentando la unidad trinitaria en la comunidad eclesial. Este documento oficial subraya su rol en los ministerios y carismas, distribuidos por Cristo Cabeza para organizar y vivificar el Cuerpo Místico. Asimismo, los laicos pueden discernir su guía interior en la oración y los signos apostólicos, como indica el Catecismo, donde el Espíritu habla al corazón y manifiesta su santidad en los santos.
Finalmente, libros de santos ofrecen experiencias vivas: San Agustín en De Spiritu et Littera muestra al Espíritu vivificando la letra de la Ley con gracia, liberando del pecado en los corazones de los fieles. San Tomás de Aquino, en la Suma Teológica (I, qq. 36-38; I-II, q. 68), explica su procesión como Amor del Padre y el Hijo, y sus dones (sabiduría, entendimiento, etc.) que perfeccionan las virtudes en los laicos para la santificación mutua en la Iglesia. San Francisco de Sales, en Tratado del Amor de Dios, ilustra su acción tierna y personal, inflamando caridades en los seglares para la vida cotidiana.











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