• Psic. Enrique Pacheco

La Resurrección de Cristo: Un llamado a superarnos como personas

La Resurrección de Cristo nos invita a ir más allá de nuestros límites.



Muchas veces andamos muertos por la vida, sin ánimos ni deseos de nada… Pero la Resurrección de Cristo nos invita a ir más allá de nuestros límites.

Conmemoramos en este mes de abril en toda la cristiandad el suceso que es el pilar de nuestra fe: la resurrección de Cristo. Vino al mundo a promover el amor en tiempos de crisis social, vino a recordarnos que somos especiales y que podemos salvarnos si aprendemos a perdonar a nuestro semejante: a esa persona que te ha hecho daño, a ese que se ha burlado de ti y que ha intentado hundirte en el lodo.

Cristo ha vencido a la muerte y con ello nos recuerda que, creyendo en su palabra, podremos también resucitar ante la muerte en el final de los tiempos, pero también en esas muertes del día a día, cuando mueren nuestros ánimos de seguir adelante, cuando fallece nuestra sonrisa ante los problemas, cuando muere nuestra fe en nosotros mismos. Cristo nos invita a CREER; a creer en nuestras capacidades, en nuestros logros, en nuestra inteligencia y nuestros valores para poder seguir adelante. Debemos también aprender a ser mansos y humildes de corazón como él, ya que muchas veces el ser perfeccionistas nos lleva a frustrarnos ante nuestros errores y los de los demás; cuando exigimos a nuestros hijos algo que ni siquiera nosotros podemos dar, cuando maltratamos a nuestra pareja, cuando juzgamos injustamente a un joven, seguramente nos dejamos llevar por ese deseo soberbio de que todo se haga de acuerdo a nuestra voluntad; eso es terrible para nuestra mente y espíritu porque lo único que estamos haciendo es “ponernos de pechito” ante la frustración y el enojo.

Cristo nos invita a resucitar de la muerte de nuestro pasado, de nuestros errores, culpas y angustias. Nos invita a dejar de obsesionarnos con nuestros ideales de grandeza y a valorar las cosas pequeñas que nos regala la vida; a vivir con calma, sin prisas, con una mente abierta y un corazón fuerte; a superarnos poco a poco de manera constante y con paciencia.

Recuerda que el verdadero cristianismo no puede ir de la mano del fanatismo; como seguidores de Cristo no somos nadie para juzgar a los demás, pero sí para sugerirles una forma cristiana de vivir que se base en nuestro ejemplo de vida o testimonio coherente. Recuerda que eres humano y como tal, debes buscar ser mejor cada día sin dañar a otros.

Cristo es el mejor terapeuta porque no juzga tu pasado y te ayuda a sanarlo. Con aprecio tu amigo, Psicólogo Enrique Pacheco ¡Felices pascuas!

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